Gastroparesia

La gastroparesia, también llamada retraso del vaciamiento gástrico, es un trastorno que aminora o detiene el movimiento de los alimentos desde el estómago hacia el intestino delgado. Normalmente, los músculos del estómago, que están controlados por el nervio vago, se contraen para descomponer los alimentos y moverlos por el tracto gastrointestinal. El tracto gastrointestinal es una serie de órganos huecos que se unen en un tubo largo y retorcido desde la boca hasta el ano. El movimiento de los músculos en el tracto gastrointestinal, junto con la descarga de hormonas y enzimas, permite la digestión de los alimentos. La gastroparesia se puede producir cuando el nervio vago está dañado debido a una enfermedad o lesión y los músculos del estómago dejan de funcionar normalmente. Entonces, los alimentos se mueven lentamente desde el estómago hasta el intestino delgado o dejan de moverse totalmente.

La mayoría de las personas diagnosticadas con la gastroparesia tienen la gastroparesia idiopática, la cual significa que un proveedor de atención médica no puede identificar la causa, ni siquiera con exámenes médicos. La diabetes es la causa más conocida comúnmente de la gastroparesia. Las personas con diabetes tienen niveles altos de glucosa en la sangre, también llamada azúcar en la sangre. Con el tiempo, los niveles elevados de glucosa en la sangre pueden dañar el nervio vago. Otras causas identificables de la gastroparesia incluyen la cirugía intestinal y las enfermedades del sistema nervioso como Parkinson o esclerosis múltiple. Por motivos aún no definidos, la gastroparesia es más común en mujeres que en hombres.

Dibujo del tracto gastrointestinal con etiquetas que indican el estómago, el intestino delgado y el yeyuno.
La gastroparesia aminora o detiene el movimiento de los alimentos desde el estómago hasta el intestino delgado.

Los síntomas más comunes de la gastroparesia son náuseas, una sensación de saciedad después de comer solo una pequeña cantidad de comida y el vómito de alimentos no digeridos—a veces varias horas después de una comida. Otros síntomas de la gastroparesia incluyen

  • el reflujo gastroesofágico (gastroesophageal reflux, GER por sus siglas) también conocido como reflujo ácido o regurgitación ácida—una afección en la cual los contenidos del estómago circulan de regreso al esófago, el órgano que conecta la boca con el estómago
  • dolor en la zona del estómago
  • hinchazón abdominal
  • pérdida del apetito

Los síntomas pueden agravarse con la ingesta de alimentos grasosos o pesados, cantidades grandes de alimentos con fibra—como frutas y verduras crudas—o la ingesta de bebidas carbonatadas o con alto contenido de grasas. Los síntomas pueden ser leves o graves, y pueden ocurrir con frecuencia en algunas personas y con menor frecuencia en otras. Los síntomas de la gastroparesia también pueden cambiar de intensidad con el tiempo aún en la misma persona. A veces la gastroparesia es difícil de diagnosticar porque la gente experimenta una variedad de síntomas similares a los de otras enfermedades.

La gastroparesia se diagnostica a través de un examen físico, los antecedentes médicos, análisis de sangre, exámenes para descartar bloqueos o problemas estructurales en el tracto gastrointestinal y pruebas de vaciamiento gástrico. Los exámenes también pueden identificar un trastorno nutricional o una enfermedad subyacente. Para descartar cualquier bloqueo u otro problema estructural, el proveedor de atención médica puede efectuar uno o más de los siguientes exámenes:

  • Endoscopía del tracto gastrointestinal superior. Este procedimiento involucra el uso de un endoscopio—un tubo pequeño y flexible con una luz—para ver el tracto gastrointestinal superior, que incluye el esófago, el estómago y el duodeno—la primera parte del intestino delgado. Este examen es realizado en un hospital o centro ambulatorio por un gastroenterólogo—un médico que especializa en las enfermedades digestivas. El endoscopio se coloca con cuidado en el esófago y llega hasta el estómago y el duodeno. Una pequeña cámara montada en el endoscopio transmite la imagen de video a un monitor, lo cual permite examinar de cerca el revestimiento intestinal. Una persona puede recibir anestesia líquida que se rocía en la parte trasera de la garganta o con la cual se hacen gárgaras. Se coloca una aguja intravenosa (IV) en la vena del brazo si se administra la anestesia general. El examen puede mostrar bloqueos o bezoares grandes—conjuntos sólidos de alimentos, mucosidad, fibra vegetal, cabello u otro material que no se puede digerir en el estómago—que a veces se ablandan, disuelven o descomponen durante la endoscopía gastrointestinal superior.
  • Seriada gastrointestinal superior. Se puede realizar una seriada gastrointestinal superior para analizar el intestino delgado. El examen se realiza en un centro ambulatorio u hospital por un técnico en radiografías, y las imágenes son interpretadas por un radiólogo—un médico que se especializa en diagnóstico por imágenes. La anestesia no es necesario. No se permite comer ni beber nada por 8 horas antes del procedimiento, si es posible. Si la persona tiene la diabetes, un proveedor de atención médica puede darle instrucciones diferentes sobre el ayuno antes del examen. Durante el procedimiento, la persona se parará o sentará delante de una máquina de rayos X y beberá bario, un líquido calcáreo. El bario recubre el intestino delgado y, de este modo, los signos de la gastroparesia aparecen en forma más clara en la radiografía. El diagnóstico de la gastroparesia es probable si la radiografía muestre alimentos en el estómago después del ayuno. La persona puede sentir hinchazón y náuseas por un corto período después del examen. Durante varios días después del examen, el líquido del bario en el tracto gastrointestinal provoca deposiciones blancas o de color claro. Un proveedor de atención médica dará instrucciones específicas a la persona sobre qué comer y beber después del examen.
  • Ecografía. La ecografía utiliza un dispositivo, que se llama un transductor, que hace rebotar ondas sonoras inocuos e indoloras en los órganos para crear una imagen de su estructura. El procedimiento se realiza en el consultorio de un proveedor de atención médica, centro ambulatorio u hospital por un técnico especialmente capacitado, y un radiólogo interpreta las imágenes; no es necesario el uso de la anestesia. Las imágenes pueden mostrar si una enfermedad de la vesícula biliar y pancreatitis pueden ser la causa de los síntomas digestivos de la persona, en lugar de la gastroparesia.
  • Cintigrafía de vaciamiento gástrico. El examen implica ingerir alimentos blandos—como huevos o sustitutos de estos—que contengan una pequeña cantidad de material radiactivo. La prueba se realiza en un centro radiológico u hospital por un técnico especialmente capacitado, y un radiólogo la interpreta; no es necesario la anestesia. Una cámara externa analiza el abdomen para mostrar dónde está ubicado el material radiactivo. Entonces, el radiólogo puede medir el índice de vaciamiento gástrico a las 1, 2, 3 y 4 horas después de la comida. Si después de 4 horas aún se encuentra más del 10 por ciento de la comida en el estómago, se confirma el diagnóstico de la gastroparesia.
  • SmartPill. La SmartPill es un pequeño dispositivo electrónico en forma de cápsula. El examen con la SmartPill está disponible en centros ambulatorios especializados. Un radiólogo interpreta las imágenes. El dispositivo se traga y circula por todo el tracto digestivo, y envía información a un receptor del tamaño de un teléfono celular que la persona lleva alrededor de su cintura o cuello. La información registrada brinda en detalle de la rapidez con la cual los alimentos recorren a través de cada parte del tubo digestivo.
  • Examen de aliento. Con este examen, la persona ingiere alimentos con una pequeña cantidad de material natural con un tipo de carbono especial; después se toman muestras de aliento durante varias horas para medir la cantidad de material en el aliento exhalado. Los resultados permiten que el proveedor de atención medica calcule la rapidez del vaciamiento del estómago.

El tratamiento de la gastroparesia depende de la gravedad de los síntomas de la persona. En la mayoría de los casos, el tratamiento no cura la gastroparesia que, por lo general, es una afección crónica o de duración prolongada. La gastroparesia también es una afección recidivante—los síntomas pueden aparecer y desaparecer durante ciertos períodos de tiempo. El tratamiento ayuda a la gente en controlar la afección para que pueda estar lo más cómodo y activo posible.

Alimentación, dieta y nutrición

Cambiar los hábitos alimenticios a veces puede ayudar a controlar la gravedad de los síntomas de la gastroparesia. Un proveedor de atención médica puede sugerirle comer seis pequeñas comidas al día en lugar de tres grandes. Si ingresan menos alimentos al estómago cada vez que una persona come, el estómago tal vez no se llene demasiado, lo que le permite un fácil vaciamiento. Masticar bien los alimentos, beber líquidos no carbonatados con las comidas y caminar o sentarse durante 2 horas después de una comida—en lugar de recostarse—pueden ayudar al vaciamiento gástrico.

Un proveedor de atención médica también podría recomendar evitar los alimentos con muchas fibras o con alto contenido de grasas. La grasa naturalmente aminora la digestión y algunas frutas y verduras crudas son más difíciles de digerir que otros alimentos. Algunos alimentos, como la naranja o el brócoli, contienen partes fibrosas que no se digieren bien. Las personas con la gastroparesia deberán reducir su ingesta de grandes porciones de estos alimentos porque las partes no digeridas pueden quedar por demasiado tiempo en el estómago. A veces, las partes no digeridas forman bezoares.

Cuando los síntomas de una persona son graves, una dieta líquida o de papillas podría ser indicada. Como los líquidos tienden a vaciarse más rápidamente del estómago, por esto algunas personas pueden encontrar que una dieta de papillas ayuda a mejorar los síntomas. Las papillas de verduras y frutas crudas o cocidas pueden incorporarse en batidos y sopas. Un proveedor de atención médica puede recomendar una dietista para ayudar a la persona a planificar comidas que minimicen los síntomas y aseguren que se cumplan todas las necesidades nutricionales.

Cuando los casos más extremos de la gastroparesia provocan náuseas severas, vómitos y deshidratación, puede requerirse atención urgente en un centro médico donde se puedan administrar fluidos por vía intravenosa.

Medicinas

Varias medicinas recetadas son disponibles para tratar la gastroparesia. Se puede usar una combinación de medicinas para encontrar el tratamiento más efectivo.

Metoclopramida (Reglan). Esta medicina estimula contracciones del músculo del estómago para ayudar al vaciamiento gástrico. La metoclopramida también ayuda a reducir las náuseas y los vómitos. La medicina se toma 20 a 30 minutos antes de las comidas y antes de ir a dormir. Los efectos secundarios posibles de la metoclopramida incluyen la fatiga, la somnolencia y la depresión. Actualmente, esta es la única medicina aprobada para el tratamiento de la gastroparesia por la U.S. Food and Drug Administration, FDA por sus siglas, que en español se llama la Administración de Medicamentos y Alimentos. No obstante, la FDA colocó una advertencia de etiqueta negra sobre esta medicina debido a informes poco frecuentes sobre un efecto secundario neurológico irreversible llamado discinesia tardía—un trastorno que afecta el movimiento.

Eritromicina. Este antibiótico, recetado en dosis bajas, puede mejorar el vaciamiento gástrico. Similar a la metoclopramida, la eritromicina funciona al aumentar las contracciones que mueven los alimentos a través del estómago. Los efectos secundarios posibles de la eritromicina incluyen náuseas, vómitos y cólicos abdominales.

Otras medicinas. Se pueden usar otras medicinas para tratar los síntomas y problemas relacionados con la gastroparesia. Por ejemplo, las medicinas conocidas como antieméticos se usan para controlar las náuseas y los vómitos.

Toxina botulínica

La toxina botulínica es un agente bloqueante nervioso también conocido como Botox. Después de pasar el endoscopio hacia el estómago, un proveedor de atención médica inyecta el Botox en el píloro, la apertura del estómago hacia el duodeno. Se supone que el Botox ayuda a mantener abierto el píloro por períodos más prolongados y mejora los síntomas de la gastroparesia. Aunque algunos ensayos de investigación iniciales mostraron una modesta mejora en los síntomas de gastroparesia y el índice de vaciamiento gástrico después de las inyecciones, otros estudios no pudieron probar el mismo grado de efectividad de las inyecciones de Botox.1

Estimulación eléctrica gástrica

Esta alternativa de tratamiento puede ser efectiva para algunas personas cuyas náuseas y vómitos no mejoran con los cambios dietéticos o con los medicamentos. Un neuroestimulador gástrico es un dispositivo a batería que se implanta por medio de cirugía, que envía pulsos eléctricos leves a los músculos del estómago para ayudar a controlar las náuseas y los vómitos. El gastroenterólogo puede efectuar el procedimiento en un hospital o centro ambulatorio. La anestesia general podría ser obligatoria. El gastroenterólogo realiza varias incisiones pequeñas en el abdomen e inserta un laparoscopio—un tubo delgado con una pequeña cámara de video integrada. La cámara envía una imagen magnificada del interior del estómago a un monitor de video, y esto le da al gastroenterólogo una vista cercana de los tejidos. Después de que está implantado, puede ajustarse las configuraciones del dispositivo a batería para determinar las que controlen mejor los síntomas.

Yeyunostomía

Si los medicamentos y los cambios dietéticos no funcionan, y la persona adelgaza o tiene que ser hospitalizado frecuentemente por la deshidratación, un proveedor de atención médica puede recomendar la colocación quirúrgica de una sonda de alimentación por la pared abdominal directamente a la parte del intestino delgado llamada yeyuno. El procedimiento quirúrgico se conoce como yeyunostomía. Un cirujano realiza el procedimiento en un hospital o centro ambulatorio. La anestesia es necesaria. La sonda de alimentación pasa por el estómago y entrega una alimentación líquida especial con nutrientes directamente al yeyuno. Se usa la yeyunostomía solo cuando la gastroparesia es extremadamente severa.

Nutrición parenteral

Cuando la gastroparesia es tan grave que las medidas dietéticas y otros tratamientos no funcionan, un proveedor de atención médica puede recomendar la nutrición parenteral—una mezcla de alimentos líquidos por vía intravenosa suministrada a través de un tubo especial en el pecho. Un cirujano realiza el procedimiento en un hospital o centro ambulatorio; la anestesia es necesaria. El cirujano inserta un tubo flexible y delgado que se llama una sonda en una vena del pecho, con la apertura de la sonda fuera de la piel. Se adhiere una bolsa con nutrientes líquidos a la sonda, y los nutrientes se transportan por la sonda a la vena del pecho y al torrente sanguíneo. Esta estrategia es una alternativa menos preferible que una yeyunostomía y es, por lo general, un tratamiento provisorio para pasar por un período difícil de la gastroparesia.

Un nivel elevado de glucosa en la sangre interfiere directamente con el vaciamiento estomacal normal, pues es importante el buen control de la glucosa en la sangre en personas con la diabetes. No obstante, la gastroparesia puede dificultar el control de la glucosa en la sangre. Cuando el alimento retrasado en el estómago finalmente ingresa al intestino delgado y se absorbe, aumentan los niveles de glucosa en la sangre. El vaciamiento gástrico es impredecible con la gastroparesia, y hace que los niveles de glucosa en la sangre de una persona sean erráticos y difíciles de controlar.

Las metas principales del tratamiento para la gastroparesia relacionada con la diabetes son mejorar el vaciamiento gástrico y recuperar el control de los niveles de glucosa en la sangre. Además de los cambios dietéticos y los tratamientos ya descritos, un proveedor de atención médica probablemente ajustará el régimen de insulina de la persona.

Para un mejor control de la glucosa en la sangre, las personas con la diabetes y la gastroparesia pueden necesitar

  • tomar insulina con mayor frecuencia o cambiar el tipo de insulina que se administren
  • tomar insulina después de las comidas, en vez de hacerlo antes
  • revisar los niveles de glucosa en la sangre con mayor frecuencia después de comer y administrar la insulina cuando sea necesario

Un proveedor de atención médica dará instrucciones específicas para la administración de la insulina basada en las necesidades de la persona y la gravedad de la gastroparesia.

En algunos casos, el dietista puede sugerir la ingestión de varias comidas líquidas o en papilla por día hasta que los síntomas de la gastroparesia mejoren y los niveles de glucosa en la sangre estabilicen.

Los problemas de la gastroparesia pueden incluir los siguientes:

  • deshidratación grave por los vómitos persistentes
  • enfermedad por reflujo gastroesofágico (gastroesophageal reflux disease, GERD por sus siglas), que es el GER que ocurre más de dos veces por semana durante algunas semanas; la GERD puede provocar esofagitis—irritación del esófago
  • bezoares, que pueden causar náuseas, vómitos, obstrucción, o interferir con la absorción de algunas medicinas en forma de píldora
  • dificultad para manejar los niveles de glucosa en la sangre en las personas con la diabetes
  • malnutrición debido a mala absorción de nutrientes o baja ingesta de calorías
  • peor calidad de vida, que incluye faltas al trabajo debido a los síntomas graves
  • La gastroparesia, también llamada retraso del vaciamiento gástrico, es un trastorno que aminora o detiene el movimiento de los alimentos desde el estómago hacia el intestino delgado.
  • La gastroparesia se puede producir cuando el nervio vago está dañado debido a enfermedad o lesión y los músculos del estómago dejan de funcionar normalmente. Entonces, los alimentos se mueven lentamente desde el estómago hasta el intestino delgado, o dejan de moverse totalmente.
  • La mayoría de las personas con el diagnóstico de la gastroparesia tiene la gastroparesia idiopática, la cual significa que un proveedor de atención médica no puede identificar la causa, incluso con exámenes médicos.
  • La diabetes es la causa más conocida comúnmente de la gastroparesia. Las personas con la diabetes tienen niveles altos de glucosa en la sangre, también llamada azúcar en la sangre. Con el tiempo, los niveles elevados de glucosa en la sangre pueden dañar el nervio vago.
  • Los síntomas más comunes de la gastroparesia son náuseas, una sensación de saciedad después de comer solo una pequeña cantidad y vómito de alimentos no digeridos—a veces varias horas después de una comida. Otros síntomas comunes incluyen el reflujo gastroesofágico (GER, por sus siglas), dolor en el área del estómago, hinchazón abdominal y pérdida del apetito.
  • La gastroparesia se diagnostica a través de un examen físico, los antecedentes médicos, análisis de sangre, exámenes para descartar bloqueos o problemas estructurales en el tracto gastrointestinal y exámenes del vaciamiento gástrico.
  • Cambiar los hábitos alimenticios a veces puede ayudar a controlar la gravedad de los síntomas de la gastroparesia. Un proveedor de atención médica puede sugerirle comer seis pequeñas comidas por día en lugar de tres grandes. Cuando los síntomas de una persona son graves, una dieta líquida o de papillas podría ser indicada.
  • El tratamiento de la gastroparesia puede incluir medicinas, toxina botulínica, estimulación eléctrica gástrica, yeyunostomía y nutrición parenteral.
  • Para las personas que padecen la gastroparesia y la diabetes, un proveedor de atención médica probablemente modificará el régimen de insulina de la persona.

Referencias

Ensayos Clínicos

El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK por sus siglas en inglés) y otras organizaciones del Instituto Nacional de Salud (NIH) conducen y ayudan en la investigación de muchas enfermedades y condiciones médicas.

Que son ensayos clínicos, y serian una buena opción para usted?

Los ensayos clínicos son parte de la investigación clínica y a la raíz de todos avances médicos. Los ensayos clínicos buscan maneras nuevas de prevenir, detectar o tratar enfermedades. Los investigadores también usan los ensayos clínicos para estudiar otros aspectos de la atención clínica, como la manera de mejorar la calidad de vida de las personas con enfermedades crónicas. Averigüe si los ensayos clínicos son adecuados para usted.

Que ensayos clínicos están disponibles?

Para más información sobre los ensayos clínicos que están disponibles y están reclutando visite: www.ClinicalTrials.gov.

Julio de 2015
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El contenido de esta publicación es proporcionado como un servicio del Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK por sus siglas en inglés), parte de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH por sus siglas en inglés). NIDDK traduce y comparte los resultados de sus investigaciones a través de sus propios centros de información y sus programas de educación para incrementar el conocimiento de salud y las enfermedades entre pacientes, profesionales de la salud y el público en general. Las publicaciones producidas por NIDDK son cuidadosamente revisadas por los científicos del NIDDK y otros expertos.

El NIDDK quiere agradecer a:
Dra. Linda A. Lee, facultad de medicina de Johns Hopkins University

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